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Películas: Directores: Estrellas: Libros: |
Experiencias como las del cine independiente, o el surgimiento de realizadores interesantes como Arturo Ripstein y Luis Alcoriza, si bien representaron una opción de calidad durante los años sesenta, también significaron un alejamiento entre el público mexicano y su mejor cine. La popularidad de la televisión comenzó a formar en el público otros hábitos de diversión. La televisión, y en especial la telenovela, se convirtió en la opción natural de entretenimiento en México. La telenovela vino a sustituir al melodrama cinematográfico y una nueva generación de mujeres sufridas de la televisión (Irma Lozano, Silvia Derbez, Blanca Sánchez, María Rivas) sustituyó a sus antecesoras cinematográficas (Marga López, Rosario Granados, Libertad Lamarque). El cine de los sesenta es recordado hoy por los subproductos que la industria comercializó en esos años: más cine de luchadores, los filmes de Mauricio Garcés, el surgimiento del "Piporro", las vaciladas de Viruta y Capulina y -muestra palpable del creciente arrastre del medio televisivo- las versiones cinematográficas de telenovelas populares como "Chucho el Roto", "Gutierritos", "María Isabel" o "Rubí". En este panorama dominado por la antena televisiva, el cine de calidad quedó confinado a la pequeña sala del cineclub, a los oscuros festivales internacionales, y al prestigio dudoso de un cine que muy pocos vieron en la época en que fue realizado. |
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