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Nombre completo: |
Luis Alcoriza de la Vega |
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Lugar de nacimiento: |
Badajoz, España |
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Fecha de nacimiento: |
5 de septiembre de 1918 |
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Fecha de fallecimiento: |
3 de diciembre de 1992 |
Comentario:
Plena de acontecimientos y personalidades que modificaron para
siempre el rumbo de la historia, los años de 1960 a 1970 -los
populares sesentas- fueron algo más que una etapa de
transición entre el mundo de la postguerra y el de la
globalización.
La juventud, que una década atrás había irrumpido en el escenario mundial con la fuerza de un terremoto, hizo suya la década, rechazando los estilos de vida de generaciones anteriores y buscando medios para expresar su inconformidad ante el estado de las cosas. En ninguna época reciente ha sido tan evidente la presencia de los jóvenes como en aquellos años maravillosos.
Para el cine mexicano, los años sesenta fueron una década de crisis y renovaciones. La industria que había florecido durante la Segunda Guerra Mundial se encontraba estancada y era incapaz de enfrentar a cinematografías de otros países que la aventajaban, tanto en lo artístico como en lo comercial. Con las puertas de su sindicato de directores cada vez más cerradas, el cine mexicano comenzaba a envejecer, literal y metafóricamente.
El estancamiento de la industria aceleró la necesaria incorporación de talento joven a las filas creativas del cine en México. Condenada a morir si no encontraba nuevos rumbos, la industria fílmica nacional abrió sus puertas a un nuevo cine, producido y dirigido por jóvenes, que se demostraría como una alternativa fresca y más interesante que el realizado por los creadores de la era dorada. Pionero de esta generación del cambio fue el cineasta Luis Alcoriza, quien debutó como realizador al iniciar la década con un filme cuyo título resultaba ad-hoc para los nuevos tiempos: Los jóvenes (1960).
Gran amigo y frecuente colaborador de Luis Buñuel -particularmente reconocido por su trabajo en el guión de Los olvidados (1950)- Luis Alcoriza desarrolló una destacada carrera dentro de la cinematografía mexicana, como actor, guionista, director y figura emblemática de la transición entre el clasicismo de la época de oro y un cine más vanguardista, experimental y comprometido.
Nacido en el seno de una familia de actores teatrales que recorrió toda España, parte de África y Sudamérica presentando su espectáculo, Alcoriza llegó a México en 1940. En poco tiempo, el joven se incorporó al medio teatral mexicano, en el que destacó por sus interpretaciones en dramas de corte religioso, junto a actores de la talla de Enrique Rambal y las hermanas Blanch. La torre de los suplicios (1940) de Raphael J. Sevilla marcaría su debut en el medio cinematográfico, en el cuál se haría famoso interpretando a Cristo en filmes como María Magdalena (1945) de Miguel Contreras Torres.
Su matrimonio con la actriz, bailarina y escritora austríaca Janet Riesenfeld -conocida como Raquel Rojas en su faceta actoral y como Janet Alcoriza en su labor como guionista- se convirtió en una de las relaciones más duraderas, creativas y fructíferas del medio cinematográfico mexicano. Juntos, Janet y Luis, escribieron buena parte de los guiones mexicanos que se filmaron entre 1946 y 1960.
El guionismo fue la actividad que llevó a Luis Alcoriza a encontrarse con su paisano y tocayo Luis Buñuel. A partir de El gran calavera (1949), Alcoriza colaboró con Buñuel en diez ocasiones, incluyendo la escritura en mancuerna de un guión que Buñuel no se atrevió a filmar: Si usted no puede, yo sí (1950).
Alcoriza también escribía los guiones de sus películas. Como mencionó alguna vez su amigo García Márquez: "Alcoriza es un escritor excelente, con una práctica cotidiana de cajero de banco, fue el escritor más inteligente de los primeros guiones para Luis Buñuel y, más tarde, lo haría para sus propias películas."
Como director, Luis Alcoriza recibió una gran influencia de cineastas mexicanos de la talla de Emilio Fernández y del mismo Buñuel. En su cine, Alcoriza proyectó una búsqueda del erotismo y la sexualidad a través del sarcasmo en una época de liberación. Aunque su ascendencia española siempre estuvo presente en su vida y obra, varias de sus cintas, como Tlayucan (1961), Tiburoneros (1962), Tarahumara (1964), Mecánica nacional (1971), Esperanza (1972) y Las fuerzas vivas (1975), exploraron la mexicanidad desde la óptica de alguien que llegó a conocer México mejor que muchos mexicanos.
En sus últimos años, decepcionado del medio fílmico mexicano y de muchos de sus amigos, Alcoriza regresó a España en dos ocasiones para filmar los que serían sus últimos filmes. Quienes lo conocían de cerca han señalado que a Luis Alcoriza siempre le pesó la sombra de Buñuel y que le amargaba darse cuenta que éste nunca reconoció el valor de su trabajo, o por lo menos no lo reconoció de la manera que él hubiese deseado.
Lo cierto es que la obra de Luis Alcoriza fue reconocida por el medio cinematográfico mexicano en varias ocasiones y que su legado fílmico es de un valor incalculable. Sin Luis Alcoriza, el cine mexicano se habría perdido de uno de sus talentos más agudos, ingeniosos y versátiles, de un cineasta que logró capturar la esencia de lo mexicano en las pantallas.
Literatura sobre Luis Alcoriza:
CIUK, Perla (2000).
Diccionario de
directores del cine mexicano.
México: Consejo Nacional para la Cultura y las Artes
(CONACULTA) y Cineteca Nacional. ISBN: 970-18-5590-6
Luis Alcoriza en WWW:
The
Internet Movie Database En inglés. Filmografía
(incompleta).

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