Películas:
Santa (1931)

Directores:
José Bohr
Arcady Boytler
Miguel Contreras Torres

Estrellas:
Ramón Novarro
Lupita Tovar
Lupe Vélez

Libros:
A cien años del cine en México (1996)
Albores del cine mexicano (1996)
Arcady Boytler (1992)
Cine y sociedad en México (1983)
Historia del cine mexicano (1986)
Historia documental del cine mexicano (1992-1997)
José Bohr (1992)
Lupe Vélez: A medio siglo de ausencia (1996)
Lupe Vélez: La mexicana que escupía fuego (1986)

La cercanía de Hollywood con nuestro país fue un factor importante que permitió la integración de varios compatriotas a la industria fílmica norteamericana. Dolores del Río, Ramón Novarro, Lupe Vélez y Lupita Tovar fueron algunos de los actores mexicanos que se codearon en esa época con los más famosos de Hollywood. La falta de sonido en el cine eliminaba la barrera del idioma.

El retorno a México de algunos de los prestigiados "mexicanos de Hollywood" no correspondió tanto a un súbito sentimiento nacionalista por parte de ellos, sino a la necesidad de asegurarse un futuro dentro del cine. La llegada del sonido traía consigo algo más que la posibilidad de incluir canciones en las películas: significaba la "muerte" de la carrera de muchos actores.

Aparte de los problemas sufridos por actores que no contaban con una voz acorde a su personalidad cinematográfica, el principal problema de los extranjeros que actuaban en Hollywood era el idioma o, cuando menos, el acento. Los actores y actrices extranjeros interpretaban, en muchas ocasiones, el mismo tipo de papeles que los norteamericanos, por lo que el acento extranjero era algo imposible de mantener bajo la nueva era del sonido.

Otra cara del problema, quizás la más grave para las compañías productoras, era de carácter mercantil. Antes de la llegada del sonido las películas podían venderse en todo el mundo sin ningún problema. Los "intertítulos" de algunas escenas de los filmes (letreros que interrumpían la acción para presentar un diálogo o una explicación) eran sustituidos al llegar a su destino por letreros escritos en el idioma local. El sonido eliminaba estas prácticas.

Una solución efímera que propuso Hollywood fue la realización de versiones en varios idiomas de sus filmes importantes. Así, entre 1928 y 1939, Hollywood filmó varias veces una misma película para asegurar su presencia en los mercados extranjeros.

Con el tiempo la práctica comprobó ser contraproducente. El público extranjero rechazaba las versiones en su lengua natal, porque los actores no eran los que ellos querían ver en la pantalla. En el llamado "cine hispano" de Hollywood (las versiones en español) el problema se agudizó por la gran cantidad de acentos de los actores, algo que nunca tomaron en cuenta los productores hollywoodenses.

Aún así, el "cine hispano" sirvió como plataforma de entrenamiento para los actores y realizadores mexicanos que se incorporaron a la industria nacional a partir de Santa (1931). Funcionó también como una etapa de transición para evitar el despido masivo de actores que habían perdido su lugar en el firmamento de estrellas de Hollywood.

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 De Porfirio Díaz
a Vámonos
con Pancho Villa

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