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Películas:
Cine de transición

Directores:
Cineastas de transición

Estrellas:
El firmamento en el ocaso

Libros:
La aventura del cine mexicano (1993)
El cine de luchadores (1984)
Carteles de la época de oro del cine mexicano (1997/2001)
La década perdida (1986)
Época de oro del cine mexicano (1997)
Historia del cine mexicano (1986)
Historia documental del cine mexicano (1992-1997)
Mexican Horror Cinema (1999)

Instituciones:
Academia Mexicana de Ciencias y Artes Cinematográficas

Estamos acostumbrados a hablar de la crisis del cine mexicano refiriéndonos exclusivamente a los años setenta y ochenta. Sin embargo, la tan llevada y traída crisis se inició varios años atrás.

A fines de los cincuenta, la crisis del cine mexicano no era sólo advertible para quienes conocían sus problemas económicos: el tono mismo de un cine cansado, rutinario y vulgar, carente de inventiva e imaginación evidenciaba el fin de una época (García Riera, 1986: 221).

El mundo cambiaba y con ello el cine que se hacía en otros países. La eliminación de la censura en Estados Unidos permitía un tratamiento más audaz y realista de muchos temas. En Francia, una joven generación de cineastas educados en la crítica cinematográfica iniciaba el movimiento de la nueva ola. En Italia, el neorrealismo había afirmado la carrera de varios cineastas. El cine sueco hacía su aparición con Bergman, al mismo tiempo que en Japón surgía Akira Kurosawa.

El cine mexicano, por su parte, se había estancado por líos burocráticos y sindicales. La producción se concentraba en pocas manos, y la posibilidad de ver surgir a nuevos cineastas era casi imposible, debido a las dificultades impuestas por la sección de directores del Sindicato de Trabajadores de la Producción Cinematográfica (STPC). Tres de los estudios de cine más importantes desaparecieron entre 1957 y 1958: Tepeyac, Clasa Films y Azteca.

También en 1958, la Academia Mexicana de Ciencias y Artes Cinematográficas decidió descontinuar la práctica de entregar el premio Ariel a lo mejor del cine nacional. El Ariel había sido instituido en 1946, y su cancelación subrayaba el estado de crisis de la industria.

Al hacer del cine un asunto de interés nacional el gobierno mexicano, sin saberlo, estaba cavando la tumba de esta industria. En 1960, cuando el gobierno de Adolfo López Mateos adquirió las salas de Operadora de Teatros y de la Cadena de Oro -desbaratando así el monopolio de Jenkins- la etapa final de la producción cinematográfica quedó bajo control del Estado.

Epoca de Oro

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