Luis Buñuel en Breve

Recuerdos de infancia

"Se puede decir que en el pueblo en que yo nací, la Edad Media se prolongó hasta la Primera Guerra Mundial. Era una sociedad aislada e inmóvil, en la que las diferencias de clases estaban bien marcadas." Buñuel solía recordar con gran fidelidad su infancia e incorporó una gran cantidad de sus recuerdos a las películas que hizo.
Su fascinación morbosa por los insectos provenía de aquellos años. Su hermana Conchita contaba: "Dicen que mi hermano Luis, al ver a un monstruo de ocho ojos con la boca rodeada de pedipalpos ganchudos perdió el conocimiento en un parador de Toledo donde estaba comiendo y no volvió en sí hasta llegar a Madrid."
Quizá este terror a las arañas provocó que Buñuel nunca las exhibiera en sus filmes, aunque sí presentó alacranes, caracoles y hormigas.
Otro recuerdo infantil es el singular redoble de los tambores de Calanda, una antigua tradición de la Semana Santa aragonesa que Buñuel admiraba. Los tambores se pueden escuchar en La edad de oro, Nazarín y Simón del desierto.
De su infancia también provenía su gusto por los disfraces, costumbre que Buñuel cultivó hasta edad avanzada. Es indudable que dentro del genio se escondía un niño travieso que nunca lo abandonó.

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