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El
último suspiro
"Yo nací
en el amanecer de este siglo, que, a veces, me parece un
instante. A medida que los años pasan, transcurren
más de prisa. Cuando hablo de acontecimientos de mi
juventud que me parecen todavía próximos, me
veo obligado a decir: «Eso era hace cincuenta o sesenta
años.» En otros momentos, la vida me parece
larga. Este niño, este joven que hacía esto,
que hacía aquello, me parece que no era yo."
"Hasta los setenta y cinco años no he detestado la
vejez. Incluso encontraba en ella una cierta
satisfacción, una calma nueva y apreciaba como una
liberación la desaparición del deseo sexual y
de todos los demás deseos. No ambiciono nada y me
digo, renegando de los gritos de mi juventud
«¡Abajo el amor desenfrenado! ¡Viva la
amistad!»"
"Una cosa lamento: no saber lo que va a pasar. Abandonar el
mundo en pleno movimiento, como en medio de un
folletín. Yo creo que esta curiosidad por lo que
suceda después de la muerte no existía
antaño, o existía menos, en un mundo que no
cambiaba apenas."
"Una confesión: pese a mi odio a la
información, me gustaría poder levantarme de
entre los muertos cada diez años, llegarme hasta un
quiosco y comprar varios periódicos. No
pediría nada más. Con mis periódicos
bajo el brazo, pálido, rozando las paredes,
regresaría al cementerio y leería los
desastres del mundo antes de volverme a dormir, satisfecho,
en el refugio tranquilizador de la tumba."
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