|
|
|
|
| |
|
| |
![]() |
|
Una producción de: |
Greenwich Film [Francia]; Jet Film [España]; Dear Film Produzione [Italia] |
|
Género: |
Drama surrealista |
|
Duración: |
101 min. |
|
Sonido: |
Estéreo |
|
Dirección: |
|
|
Asistentes de Dirección: |
Pierre Lary y Arnie Gelbart |
|
Producción: |
Serge Silberman; director de producción: Ully Pickard |
|
Guión: |
Luis Buñuel y Jean Claude Carrière |
|
Fotografía: |
Edmond Richard; operador de cámara: Bernard Noisette |
|
Escenografía: |
Pierre Guffroy; asistente: Arnie Gelbart; decorador: Albert Rajau |
|
Vestuario: |
Jacqueline Guyot |
|
Maquillaje: |
Odette Berroyer y Fernande Hugi |
|
Edición: |
Hélène Plemiannikov; asistente: Gina Pignier |
|
Sonido: |
Guy Villette; ingeniero de sonido: Jacques Carrère; asistentes: Daniel Brisseau, Claude Villand y J. Porel |
|
Efectos sonoros: |
Luis Buñuel |
|
Fernando Rey |
.... |
Rafael Costa |
|
Paul Frankeur |
.... |
François Thévenot |
|
Delphine Seyrig |
.... |
Simone Thévenot |
|
Bulle Ogier |
.... |
Florence |
|
Stéphane Audran |
.... |
Alice Sénéchal |
|
Jean-Pierre Cassel |
.... |
Henri Sénéchal |
|
Julien Bertheau |
.... |
el obispo |
|
Milena Vukotic |
.... |
Inés |
|
Maria Gabriella Maione |
.... |
guerrillera |
|
Claude Piéplu |
.... |
coronel |
|
Muni |
.... |
campesina |
|
Pierre Maguelon |
.... |
sargento de la policía |
|
François Maistre |
.... |
Delecluze |
|
Michel Piccoli |
.... |
el ministro |
|
Georges Douking |
.... |
jardinero |
|
Robert Le Béal |
.... |
costurero |
|
Bernard Musson |
.... |
sirviente |
|
Ellen Bahl |
|
|
|
Christian Baltauss |
|
|
|
Olivier Bauchet |
|
|
|
Robert Benoît |
|
|
|
Anne-Marie Deschott |
|
|
|
Michel Dhermay |
|
|
|
Jean Degrave |
|
|
|
Sébastien Floche |
|
|
|
François Guilloteau |
|
|
|
Claude Jaeger |
|
|
|
Jean-Claude Jarry |
|
|
|
Pierre Lary |
|
|
|
Alix Mahieux |
|
|
|
Maxence Mailfort |
|
|
|
Robert Party |
|
|
|
Jean Revel |
|
|
|
Jacques Rispal |
|
|
|
Amparo Soler Leal |
|
|
|
Diane Vernon |
|
|
Comentario:
En esencia, El discreto encanto de la
burguesía puede considerarse como una nueva
incursión de Buñuel, esta vez con mayores recursos de
producción, en los temas que dieron origen una década
atrás a El ángel
exterminador (1962).
"Buscábamos un pretexto para una acción repetitiva, cuando Silberman nos contó lo que acababa de ocurrirle. Invitó a varias personas a cenar a su casa, un martes por ejemplo, olvidó hablar de ello a su mujer y olvidó que ese mismo martes tenía una cena fuera de casa. Los invitados llegaron hacia las nueve, cargados de flores. Silberman no estaba. Encontraron a su mujer en bata, ignorante de todo, cenada ya y disponiéndose a meterse en la cama."
Esta escena se convirtió en la primera de El discreto encanto de la burguesía. A partir de ella, Buñuel desarrolló una serie de situaciones en las que, sin forzar demasiado la verosimilitud, un grupo de amigos intentan cenar juntos, sin conseguirlo.
El discreto encanto de la burguesía fue un título escogido tan al azar como lo fue Un perro andaluz (1928). "Realmente no habíamos pensado en la burguesía hasta que, la última noche del rodaje, decidimos encontrar un título. Se me había ocurrido «El encanto de la burguesía» pero Carrière me hizo notar que faltaba un adjetivo, y entre mil de ellos fue elegido «discreto». Nos parecía que, con este título la película adquiría otra forma y casi otro fondo. Se la miraba de forma distinta."
El evidente tono de comedia de la cinta provocó que más de un crítico la considerara como "una sátira feroz de la burguesía". A Buñuel le disgustaban estas apreciaciones. "No es una sátira y mucho menos feroz. Creo que es la película que he hecho con un espíritu de humor amable. Tampoco busqué que la gente lanzara carcajadas de principio a fin. Me molestó mucho que en la publicidad dijeran: «¡Se ríe uno como loco!» y se mostrara una boca enorme pintada sobre unas piernas y bajo un sombrero hongo. Yo hubiera fusilado al publicista."
Quizás fue este sentido del humor amable el que provocó que la cinta fuese un éxito taquillero en el difícil mercado de los Estados Unidos. Cuando en febrero de 1973 se anunciaron las nominaciones a los premios Oscar, la cinta de Buñuel encabezó la lista de candidatas al premio a la mejor película en lengua extranjera.
La nominación y posterior obtención de Oscar hicieron que Buñuel regresara a Los Angeles, lugar donde pudo haber desarrollado su carrera cuarenta años atrás, de no ser porque el destino lo terminó llevando a México.
Al día siguiente de recibir el premio, Buñuel fue invitado por el director George Cukor a una cena a la que asistieron Alfred Hitchcock, William Wyler, Robert Wise, John Ford, George Stevens y Billy Wilder, entre otros grandes directores de Hollywood. Buñuel recibía de esta manera uno de los tributos más especiales de toda su carrera: el de sus camaradas de oficio quienes le externaron la gran admiración que sentían hacia su obra fílmica.

![]() |
![]() |
![]() |
![]() |
|
|
nuestro cine |
del cine mexicano |
cine mexicano |