Ensayo de un crimen (1955)

México Blanco y Negro
Lugar dentro de las 100 mejores películas del cine mexicano: 47

Una producción de:

Alianza Cinematográfica

Género:

Drama psicológico

Duración:

89 min.

Sonido:

Monoaural

Dirección:

Luis Buñuel

Asistente de Dirección:

Luis Abadíe

Producción:

Alfonso Patiño Gómez; productor ejecutivo: Roberto Figueroa; jefe de producción: Armando Espinosa

Guión:

Luis Buñuel y Eduardo Ugarte, sobre la novela homónima de Rodolfo Usigli

Fotografía:

Agustín Jiménez; operador de cámara: Sergio Véjar

Escenografía:

Jesús Bracho

Maquillaje:

Sara Mateos

Edición:

Jorge Bustos y Luis Buñuel (sin crédito)

Sonido:

Rodolfo Benítez, Enrique Rodríguez y Ernesto Caballero

Música:

Jorge Pérez H.


Reparto:

Ernesto Alonso

....

Archibaldo de la Cruz

Miroslava

....

Lavinia

Rita Macedo

....

Patricia Terrazas

Ariadne Welter

....

Carlota Cervantes

Rodolfo Landa

....

arquitecto Alejandro Rivas

Andrea Palma

....

señora Cervantes, madre de Carlota

José María Linares Rivas

....

Willy Corduran

Carlos Riquelme

....

comisario

Leonor Llausás

....

institutriz

Eva Calvo

....

madre de Archibaldo

Carlos Martínez Baena

....

cura

Roberto Meyer

....

doctor

Rafael Banquells, Jr.

....

Archibaldo niño

Enrique Díaz Indiano

....

padre de Archibaldo

Chabela Durán

....

hermana Trinidad

Manuel Dondé

....

coronel

Armando Velasco

....

juez

Antonio Bravo

....

anticuario

Francisco Ledezma

....

dependiente del anticuario

Enrique García Álvarez

....

Chucho

José Peña "Pepet"

....

Esteban, criado

Lupe Carriles

....

criada

Eduardo Alcaraz

....

Gordo Azuara

Janet Alcoriza

....

turista de Oklahoma

Salvador Lozano

....

jugador

Jorge Casanova

....

delineante

Emilio Brillas

....

artesano de maniquíes

Ángel Merino

....

grafólogo de la policía

Ignacio Peón

....

extra

Armando Acosta

....

extra


Sinopsis:
La muerte de varias mujeres cercanas a él hacen que Archibaldo de la Cruz crea que es un asesino. Su único razonamiento es que él deseó todas esas muertes. En un interrogatorio frente a un juez, Archibaldo devela su vida y las razones por las que piensa que debe ser juzgado.

Comentario:
En un principio, la adaptación de la novela del escritor mexicano Rodolfo Usigli significó un dolor de cabeza para Luis Buñuel. "Usigli no permitía la menor variación de su texto. Cuando vio la película terminada se quejó en una asamblea del sindicato [de guionistas]. Pero salí absuelto porque en los créditos yo había puesto 'Inspirada en...' O sea que no pretendía haber hecho una transcripción exacta del libro, sino una obra diferente [...] a mi manera."

Evidentemente, Ensayo de un crimen terminó siendo una de las cintas más personales de Luis Buñuel y una de las más divertidas y perturbadoras de su filmografía. La historia de la criminalidad imaginaria de Archibaldo de la Cruz es, al mismo tiempo, un catálogo de cómicas frustraciones y el retrato inquietante de una personalidad desequilibrada.

Como otros personajes de Buñuel, Archibaldo imagina cosas prohibidas que trata de vivir en la realidad. Gran parte de su vida es pura imaginación porque sólo en ese mundo interno pueder ser realmente libre.

Para muchos cineastas, Ensayo de un crimen posee un encanto tan especial que los motiva a rendirle homenaje. Pedro Almodóvar utiliza imágenes de esta película en una escena clave de Carne trémula (1997) para establecer un paralelo entre Archibaldo -el criminal frustrado- y Víctor -el enamorado frustrado. Ambos personajes viven condicionados por los recuerdos de la niñez y sus conductas manifiestan una extremada inmadurez emocional.

La relación entre erotismo y muerte es uno de los temas centrales de Ensayo de un crimen. La obsesión de Archibaldo por asesinar está ligada a un recuerdo infantil en el que ve cae muerta a su institutriz, con los muslos ensangrentados. Esta imagen -una de las más provocadoras de la película- acompañará al personaje durante el resto de su vida, condenando a las mujeres que lo rodean a ser "víctimas" de su desbocada imaginación.

Hablando de erotismo y muerte, la celebridad de Ensayo de un crimen está fuertemente ligada a la mitología fúnebre que se desarrolló alrededor del suicidio de la actriz Miroslava Stern, ocurrido a pocos días de finalizado el rodaje. En una carta póstuma, la estrella solicitó que su cadáver fuera incinerado. Cuando la película fue estrenada, el público no dejó de notar la similitud entre la escena de la cremación del maniquí y el trágico final de esta bella actriz. Curiosamente, las coincidencias tan cercanas a la personalidad de Buñuel habían cobrado un giro inesperado y macabro que aún sigue cautivando a los admiradores de esta película.

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