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Una producción de: |
Films Mundiales |
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Género: |
Drama rural |
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Duración: |
90 min. |
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Sonido: |
Monoaural |
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Dirección: |
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Asistente de Dirección: |
Felipe Palomino; anotadora: Matilde Landeta |
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Producción: |
Agustín J. Fink; productor asociado y supervisor: Emilio Gómez Muriel; jefe de producción: Armando Espinosa |
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Guión: |
Mauricio Magdaleno y Emilio Fernández, inspirado en la novela "Sucedió ayer" de Fernando Robles |
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Fotografía: |
Gabriel Figueroa; operador de cámara: Domingo Carrillo |
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Escenografía: |
Jorge Fernández |
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Vestuario: |
Armando Valdés Peza |
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Maquillaje: |
Ana Guerrero |
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Edición: |
Jorge Bustos |
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Sonido: |
Howard E. Randall; operadores: Fernando Barrera y Manuel Esperón |
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Música: |
Francisco Domínguez; canciones: Cuates Díaz Castilla ("Flor Silvestre"), Pedro Galindo ("El herradero") y anónimo ("El hijo desobediente"); solos de guitarra: Antonio Bribiesca |
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Esperanza |
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José Luis Castro |
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Rogelio Torres |
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Miguel Ángel Ferriz |
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don Francisco |
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Armando Soto la Marina "Chicote" |
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Reynaldo |
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Agustín Isunza |
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Nicanor |
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Eduardo Arozamena |
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Melchor |
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doña Clara |
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Margarita Cortés |
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hermana de José Luis |
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Manuel Dondé |
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Úrsulo Torres |
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Salvador Quiroz |
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coronel Rubén Peña y Berlanga |
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José Elías Moreno |
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coronel Pánfilo Rodríguez, primo de Esperanza |
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Lucha Reyes |
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cantante en el jaripeo |
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Trío Calaveras |
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músicos en el jaripeo |
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Pedro Galindo |
.... |
Pedro |
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Carlos Riquelme |
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cura |
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Alfonso Bedoya |
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teniente de Rogelio |
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Tito Novaro |
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hijo de Esperanza |
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Raúl Guerrero |
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asistente de Úrsulo |
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Hernán Vera |
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herrero |
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.... |
extra |
Comentario:
Para la historia del cine mexicano, 1943 llegaría a convertirse en uno
de sus años más emblemáticos. En palabras de Emilio García
Riera:
[los] logros de 1943 parecieron resultado de un acuerdo tácito: diríase que los más ambiciosos directores del cine mexicano, los veteranos y los nuevos, decidieron hacer en el año sus mejores esfuerzos [...] Quienes más llamaron la atención fueron dos nuevos directores, Julio Bracho y Emilio Fernández, que afirmaron con películas de 1943 sus grandes prestigios. García Riera, E. (1993). Historia documental del cine mexicano III: 1943-1945. Guadalajara, México: Universidad de Guadalajara, p. 8.
Si bien el prestigio alcanzado por Julio
Bracho venía precedido por su respetable trayectoria como director
teatral y por su brillante debut como realizador de ¡Ay qué
tiempos señor don Simón! (1941) los antecedentes de Emilio
Fernández no lo perfilaban como quien llegaría a ser uno de los
pilares de la cinematografía mexicana.
Un par de experiencias previas -La isla de la Pasión
(Clipperton) (1941) y Soy puro mexicano (1942)- no habían
sido suficientes para demostrar el talento del Indio como realizador.
Hacía falta que se conjuntaran un proyecto fílmico interesante
con el equipo técnico y humano adecuados para que Fernández dirigiese
la que sería su primera película importante.
Sería Films Mundiales, la misma compañía que tenía
bajo contrato a Julio Bracho, la encargada de facilitarle al Indio
las condiciones para que su labor como director fuese exitosa. Fundada en 1939,
esta empresa era administrada por Agustín J. Fink, talentoso productor
que había logrado destacar gracias a una acertada combinación
de calidad y creatividad. Bajo su mando, Films Mundiales había logrado
emular el modelo industrial de Hollywood, basado en mantener bajo contrato exclusivo
a un equipo artístico y técnico de alta calidad, sin por ello
descuidar a los nuevos talentos.
Desde 1942, Fink mantenía conversaciones con Dolores del Río,
quien había abandonado Hollywood con la intención de afincarse
en México. El proyecto de que la estrella protagonizara un filme mexicano
no lograba cristalizar, entre otras razones, por falta de un director dispuesto
a trabajar con la actriz. Fink recordó los trabajos previos de Fernández
y consideró que el director merecía la oportunidad de dirigir
una película en circunstancias más adecuadas.
El resultado fue mejor de lo que el astuto Fink podría haber
imaginado. Gracias a su acertada combinación de talentos, Flor
silvestre se convirtió no sólo en un gran éxito
de taquilla sino en el punto de partida para la fructífera colaboración
entre el Indio Fernández y el equipo con el que realizaría
varios de sus mejores filmes: el guionista Mauricio Magdaleno, el fotógrafo
Gabriel Figueroa y la pareja protagónica integrada por Dolores del Río
y Pedro Armendáriz.
Historia de orgullos, idealismos y desigualdades, Flor silvestre es considerada como la cinta más emblemática de su autor y una de las películas más bellas del cine mexicano. En sus imágenes es posible vislumbrar no sólo el talento de su creador, sino el planteamiento estético que definiría al cine mexicano más allá de nuestras fronteras.

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