Hasta el viento tiene miedo (1967)

México Color (Eastmancolor)

Una producción de:

Tauro Films

Género:

Horror gótico

Duración:

87 min.

Sonido:

Monoaural

Dirección:

Carlos Enrique Taboada

Producción:

Jesús Grovas; productor asociado: Jesús Grovas Ludewig; productor ejecutivo: Adolfo Grovas; gerente de producción: Adrián Grovas; jefe de producción: Julio Guerrero Tello

Guión:

Carlos Enrique Taboada

Fotografía:

Agustín Jiménez; operador de cámara: Manuel Santaella

Escenografía:

Javier Torres Torija; decorador: José Tirado

Maquillaje:

María del Castillo

Edición:

José W. Bustos

Sonido:

Eduardo Arjona, Galdino Samperio y James L. Fields

Música:

Raúl Lavista, con el preludio en La menor número 7 y el preludio en Mi menor número 4 de Chopin y la pieza "Blues jazz" de Armando Manzanero


Reparto:

Marga López

....

Bernarda

Maricruz Olivier

....

Lucía

Alicia Bonet

....

Claudia

Norma Lazareno

....

Kitty

Renata Seydel

....

Ivette

Lourdes Baledón

....

alumna

Elizabeth Dupeyrón

....

alumna

Rita Sabre Marroquín

....

alumna

Irma Castillón

....

alumna

Pamela Susan Hall

....

alumna

Rafael Llamas

....

Diego

Saidi Dupeyrón

....

Armando

Enrique García Álvarez

....

doctor Oliver


Sinopsis:
La tranquilidad de un internado para señoritas se ve interrumpida por la aparición del fantasma de Andrea, una alumna que se suicidó cinco años atrás. De manera sutil, el fantasma va enrareciendo la atmósfera del lugar hasta que se posesiona del cuerpo de Claudia, una de las alumnas. La posesión tendrá el macabro objetivo de cobrar venganza en contra de Bernarda, la autoritaria directora del colegio.

Comentario:
Tradicionalmente, el género de horror en el cine mexicano ha sido caracterizado por la combinación, un tanto surrealista, de luchadores y monstruos. Durante los años cincuenta, el auge de la lucha libre y el resurgimiento internacional del cine de horror hicieron converger a estas dos corrientes en un cine barato y efectista, que tuvo momentos gloriosos con cintas como Ladrón de cadáveres (1956) de Fernando Méndez, pero que casi nunca exploró más allá de los estrechos límites que la propia combinación ofrecía.

Además de barato, el cine de horror mexicano carecía de una tradición. Aunque los escritores y directores del cine nacional nunca demostraron empacho a la hora de "mexicanizar" historias y tradiciones extranjeras, el suspenso, el terror psicológico y otras manifestaciones del cine de horror no fueron explorados sino hasta la década de los sesenta.

Hasta el viento tiene miedo se inscribe en la tradición del horror gótico, variante del género de horror muy popular en la literatura y cinematografía anglosajonas. La denominación proviene de los ambientes obscuros y misteriosos en los que se desenvuelven las tramas de estas historias. Casonas habitadas por fantasmas, personajes atormentados, venganzas del más allá y otras manifestaciones sobrenaturales son característicos de este género.

Su experiencia previa como argumentista de cintas como El espejo de la bruja (1960) y la serie de Nostradamus (1959) familiarizó a Carlos Enrique Taboada con los elementos típicos del terror fino y casi imperceptible que emana de las imágenes de Hasta el viento tiene miedo. A pesar de las evidentes limitaciones de su producción y de lo poco convincente de algunas de sus actuaciones:

Se apreció en su momento el intento en Taboada de crear una atmósfera ominosa sin el auxilio de la truculencia barata.
García Riera, E. (1993). Historia documental del cine mexicano XIII: 1966-1967. Guadalajara, México: Universidad de Guadalajara, p. 219.

Las deficiencias en su realización, atribuíbles en mayor grado a la modesta producción que al descuido de su director, han tenido poco efecto en la percepción del público sobre la calidad de la cinta:

Nunca creí que esta película tuviera éxito y sin embargo gustó mucho; todavía a mucha gente le sigue gustando, les sigue provocando miedo, les sigue asustando.
Marga López, en De la Vega Alfaro, E. (1998). El cine de Marga López. Guadalajara, México: Universidad de Guadalajara (CIEC) e IMCINE, pp. 145-146.

La popularidad alcanzada por Hasta el viento tiene miedo, especialmente entre jóvenes y fanáticos del cine de horror, ha generado uno de los "cultos" más interesantes de la historia reciente del cine mexicano. La película es una de las más comentadas en el creciente número de chats y grupos de discusión que sobre cine existen en Internet. Adicionalmente, su paso por la televisión mexicana se ha vuelto una tradición durante las festividades de halloween y día de muertos. Este fenómeno ha trascendido las fronteras de nuestro país, convirtiendo a la cinta de Taboada en una de las favoritas de los aficionados al horror cinematográfico alrededor del mundo.

A finales de 2007, un desafortunado remake -que transformó la popular trama de suspenso en un melodrama lésbico con tintes sobrenaturales- además del lanzamiento en DVD de la cinta original, volvieron a poner de moda a Hasta el viento tiene miedo. Los miles de admiradores de la cinta olvidaron rápidamente la nueva versión y se dirigieron en masa a adquirir la película original, con el inquebrantable propósito de seguirse asustando con las apariciones y deleitarse con las maldades del fantasma de Andrea.

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