La ilusión viaja en tranvía (1953)

México Blanco y Negro
Lugar dentro de las 100 mejores películas del cine mexicano: 95

Una producción de:

Clasa Films Mundiales

Género:

Comedia urbana

Duración:

90 min.

Sonido:

Monoaural

Dirección:

Luis Buñuel

Asistente de Dirección:

Ignacio Villarreal

Producción:

Armando Orive Alba; productor ejecutivo: Juan Ramón Aguirre; jefe de producción: Fidel Pizarro; productor asociado: Mauricio de la Serna

Guión:

Mauricio de la Serna; adaptación: José Revueltas, Mauricio de la Serna, Luis Alcoriza y Juan de la Cabada

Fotografía:

Raúl Martínez Solares

Escenografía:

Edward Fitzgerald

Maquillaje:

Elda Loza

Edición:

Jorge Bustos y Luis Buñuel (sin crédito)

Sonido:

José de Pérez, Rafael Ruiz Esparza y Teódulo Bustos

Música:

Luis Hernández Bretón


Reparto:

Lilia Prado

....

Lupita

Carlos Navarro

....

Juan Caireles

Fernando Soto "Mantequilla"

....

Tarrajas

Agustín Isunza

....

Papá Pinillos

Miguel Manzano

....

don Manuel, gerente de la compañía

Guillermo Bravo Sosa

....

Braulio

José Pidal

....

profesor

Felipe Montoya

....

mecánico

Javier de la Parra

....

jefe de tráfico

Paz Villegas

....

doña Mechita

Conchita Gentil Arcos

....

pasajera beata

Diana Ochoa

....

otra pasajera beata

Víctor Alcocer

....

trinquetero

José Chávez Trowe

....

agente de tránsito

Agustín Salmón

....

empleado

Manuel Noriega

....

don Julio

Roberto Meyer

....

don Arcadio

José Luis Moreno

....

escolar

Hernán Vera

....

matancero

Victorio Blanco

....

pasajero

Pepe Martínez

....

Duque de Otranto

Manuel Vergara "Manver"

....

matancero

José Muñoz

Mario Valdés


Sinopsis:
Al enterarse que el tranvía 133, en el cual han trabajado toda su vida, será retirado de servicio, Caireles y Tarrajas se emborrachan y deciden robarlo. Durante la noche dan servicio a un grupo ecléctico de pasajeros que incluye a un catrín, un par de beatas, un profesor con sus alumnos y unos matanceros del rastro. A la mañana siguiente, Caireles y Tarrajas tratan de devolver el tranvía pero se enfrentan a la obstinación de Papá Pinillos, un inspector jubilado que pretende delatarlos.

Comentario:
Sin lugar a dudas, la comedia fue uno de los géneros que Luis Buñuel cultivó con mayor placer a lo largo de su carrera. Poseedor de un agudo sentido del humor y de una gran capacidad para la ironía, Buñuel encontró en la comedia el género propicio para desplegar su muy particular visión del mundo, en la que el absurdo y la casualidad coexisten con la normalidad cotidiana.

En La ilusión viaja en tranvía lo inverosímil irrumpe constantemente en la vida de los personajes, sin que esto conduzca a la alteración definitiva de sus destinos. El trayecto que sigue el tranvía robado por Caireles y Tarrajas está lleno de incidentes divertidos e insólitos que Buñuel siempre consideró naturales en el contexto mexicano:

"Ustedes saben que en los vehículos públicos en México es posible, o lo era en aquella época, encontrar gente que lleva cajones de fruta, o guajolotes vivos, en fin: las cosas más increíbles, y por eso se me ocurrió que en el tranvía viajaran los obreros del Rastro con los cuartos de res, y las viejas beatas con la imagen de un santo."

A partir de una escueta línea argumental desarrollada por Mauricio de la Serna y José Revueltas, Buñuel desarrolló una película-viaje al estilo de Subida al cielo (1951). La similitud entre ambos filmes va más allá de su línea argumental. "Es cierto que en ambas películas aparece Lilia Prado haciendo el mismo gesto de subirse al transporte, con un pie en el estribo y la falda a medio muslo" dice Buñuel. "Reconozco que aquí se trata de algo muy mío, de mi juventud y de la de cualquiera de mi generación. Cuando las mujeres, con aquellas faldas largas, subían al tranvía, le echábamos la vista, para ver si enseñaban algo de pantorrilla. Claro, en las dos películas la falda es más corta, y por fuerza Lilia muestra algo de los muslos. Son gestos que se graban."

A diferencia de Subida al cielo (1951), La ilusión viaja en tranvía proyecta una sensualidad más sutil y sugerente. Los trozos de carne que suben los carniceros al tranvía recuerdan al sueño de Pedro en Los olvidados (1950), en el que su madre le ofrece un bistec sangrante que le es arrebatado por el Jaibo. En la pastorela, Lilia Prado interpreta a una seductora Eva expulsada del paraíso por pecadora. En el tranvía, un niño ve por la ventanilla a una mujer que se arregla las medias a la vista de todos.

Considera por mucho tiempo como una película menor en la filmografía de Luis Buñuel, La ilusión viaja en tranvía ha conservado su particular encanto con el paso de los años y ha logrado superar el "envejecimiento" al que se ven condenadas muchas películas. Realizada sin grandes pretensiones artísticas, esta cinta sigue siendo hoy tan disfrutable como cuando fue estrenada.

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