Un chien andalou (1928)
(Un perro andaluz)

Francia Blanco y Negro/Silente

Una producción de:

Luis Buñuel

Género:

Drama surrealista

Duración:

17 min.

Dirección:

Luis Buñuel

Guión:

Luis Buñuel y Salvador Dalí

Fotografía:

Albert Duverger

Escenografía:

Schilzneck

Edición:

Luis Buñuel

Música:

Fragmentos de "Tristán e Isolda" de Wagner y un tango argentino (sonorización con discos sincrónicos añadida como banda sonora en 1960)


Reparto:

Pierre Batcheff

....

el ciclista

Simone Mareuil

....

la joven

Fano Mesan

....

el personaje andrógino que juega con la mano cortada

Luis Buñuel

....

el hombre que corta el ojo de la mujer

Xaume Miravitlles

....

un seminarista arrastrado con el piano

Salvador Dalí

....

el otro seminarista arrastrado con el piano


Sinopsis:
En una noche clara, un hombre corta el ojo de una joven mientras una nube pasa delante de la luna. Ocho años después, un ciclista se accidenta en la calle. La misma joven lo socorre y lo besa. En una habitación, el ciclista acosa a la joven. Un incidente callejero los distrae. Un personaje andrógino juega con una mano cortada y es atropellado. El ciclista sigue acosando a la joven. Un "doble" aparece y castiga al ciclista hasta que éste le dispara. Finalmente, la joven sale al mar y se encuentra con otro hombre. En la primavera, los torsos de la joven y de su nuevo acompañante aparecen enterrados en la arena, devorados por los insectos.

Comentario:
Más de setenta años han transcurrido desde el estreno de Un perro andaluz y la cinta aún sigue estremeciendo a quienes se acercan, por primera o por enésima vez, a las inquietantes imágenes capturadas por el ojo de Buñuel.

Radicado en París, Luis Buñuel se había acercado al cine como consecuencia de su admiración por las obras de Eisenstein, Lang y Murnau. Con escasa experiencia técnica y con un presupuesto muy limitado, Buñuel acometió la empresa de realizar la cinta que se convertiría en el manifiesto fílmico del Surrealismo.

Surgido en Francia en los años veinte, el Surrealismo fue un movimiento estético que tuvo importantes manifestaciones en la poesía, la pintura, el teatro y el cine. Los surrealistas propugnaban la ruptura con el orden lógico de lo establecido y proponían que el individuo se liberara de las restricciones sociales y religiosas, que expresara libremente su sexualidad y que diera rienda suelta al inconsciente y a lo irracional.

El movimiento surrealista estuvo influenciado por las teorías de Freud y el pesimismo característico de los movimientos artísticos surgidos en Europa al finalizar la Primera Guerra Mundial. El Surrealismo fue también uno de los primeros movimientos estéticos que utilizó al cine como medio de expresión. El nuevo medio comenzó así a adquirir una resonancia artística que le había sido negada hasta entonces.

Un perro andaluz tuvo uno de los procesos de producción más originales e irrepetibles de la historia. En palabras del propio Buñuel, "la película nació como la confluencia de dos sueños". Salvador Dalí lo invitó a pasar unos días en su casa y al llegar, Buñuel le platicó un sueño en donde una nube cortaba la luna, mientras un cuchillo cercenaba un ojo. Entusiasmado, Dalí le dijo que él había visto en sueños una mano llena de hormigas. La idea de hacer una película a partir de esas imágenes les pareció fascinante y en seís días tenían escrito el guión.

La identificación entre ambos era tal que no había discusión. Trabajaron acogiendo las primeras imágenes que les venían a la mente, sin detenerse a evaluarlas. La única regla que se impusieron era rechazar toda idea o imagen que pudiera dar lugar a una explicación racional, psicológica o cultural.

Buñuel contaba con 12,500 pesetas que le había proporcionado su madre, por lo que decidió producirse a sí mismo su debut como cineasta. A su regreso a París, contactó a los actores, al fotógrafo Duverger y a los estudios de Billancourt, donde se rodó la película en quince días.

Según Buñuel:

"Los intérpretes no sabían nada de lo que estaban haciendo [...] Yo le decía a Batcheff: mira por la ventana como si estuvieras escuchando a Wagner. Pero él no sabía qué estaba mirando."
Buñuel, L. (1982). Mi último suspiro. Barcelona: Plaza & Janés, p. 103.

Aunque simpatizaba con las extravagancias de los surrealistas, Buñuel no se había integrado aún al grupo cuando filmó Un perro andaluz. Una vez terminada la película, un amigo común lo presentó con el fotógrafo Man Ray, quien sí pertenecía al movimiento. Ray acababa de filmar un documental sobre la mansión de los vizcondes de Noailles y andaba buscando un complemento para el programa de exhibición.

Al ver la cinta, Ray le recomendó a Buñuel que la exhibiera cuanto antes y lo presentó formalmente ante el grupo. Aceptado por los surrealistas como uno de los suyos, Buñuel estrenó Un perro andaluz en 1928, ante un público que se deshacía en aplausos.

De esta manera iniciaba la larga carrera del genial director aragonés. Su siguiente película, La edad de oro (1930), suscitaría un escándalo que aún se recuerda en las calles de París.

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