La soldadera (1966)

México Blanco y Negro

Una producción de:

Producciones Marte

Género:

Drama de la revolución

Duración:

85 min.

Sonido:

Monoaural

Dirección:

José Bolaños

Asistente de Dirección:

Manuel Muñoz

Producción:

Jorge Durán Chávez; producción asociada: Técnicos Mexicanos; supervisión de producción: Rogelio González Chávez; jefatura de producción: Alberto A. Ferrer

Guión:

José Bolaños

Fotografía:

Alex Phillips; operador de cámara: Hugo Velasco

Escenografía:

Roberto Silva

Maquillaje:

Ana Guerrero

Edición:

Carlos Savage

Sonido:

Nicolás de la Rosa y Galdino Samperio

Música:

Raúl Lavista


Reparto:

Silvia Pinal

....

Lázara

Narciso Busquets

....

Nicolás

Jaime Fernández

....

Juan

Sonia Infante

....

Micaela

Pedro Armendáriz, Jr.

....

Isidro

Víctor Manuel Mendoza

....

mayor Castro Virgen

Chabela Vargas

....

Ángela

Aurora Clavel

....

Victoria

Alicia del Lago

....

soldadera

Pancho Córdova

....

padre de Lázara

José Chávez Trowe

....

Fidencio

Mario García González

....

Sabás

Arturo "Bigotón" Castro

....

Primitivo

Hortensia Santoveña

....

madre de Lázara

Alberto Galán

....

viejo revolucionario

Judith Dupeyrón

....

niña

Miguel Manzano


Sinopsis:
Mientras esperan el tren que los llevará a su luna de miel, los recién casados Juan y Lázara son separados por un comandante del ejército federal que anda reclutando hombres para combatir a los revolucionarios. Desplazándose junto con la tropa, Lázara sigue a Juan hasta que éste muere en un combate contra los villistas. A partir de ese momento, el destino de la joven estará en manos de quien resulte vencedor en la contienda, un destino incierto para quien sólo desea una casa dónde vivir.

Comentario:
La revolución, uno de los grandes temas del cine mexicano, estuvo presente en las pantallas cinematográficas del país desde sus primeros instantes. Los cineastas de la revolución capturaron el vértigo del remolino que "alevantó" a toda una nación y fijaron para siempre, en la memoria colectiva de los mexicanos, los rostros de los personajes famosos y anónimos que tomaron parte en aquel conflicto.

Los documentalistas de la revolución también contribuyeron a la construcción del imaginario fílmico sobre este evento. A diferencia de la guerra de independencia, la revolución mexicana no se recuerda únicamente por sus caudillos y batallas. El cine logró atrapar el miedo y la confusión generados por el conflicto armado y los proyectó en la pantalla de una manera brutal y descarnada. No en balde, el primer cine de ficción que presentó a la revolución mexicana como tema -las primeras cintas de Fernando de Fuentes- lo abordó desde la perspectiva íntima de los campesinos, soldados y mujeres que vivieron la revolución como un drama muy personal.

Las soldaderas iban a ser las protagonistas del segmento dedicado a la revolución mexicana de ¡Que viva México! de Sergei M. Eisenstein, pero la interrupción de su rodaje no lo permitió. Cuando Eisenstein vino a México en 1930 con la intención de filmar una película sobre este país, quedó profundamente impresionado por la historia y la cultura mexicanas, en particular por los eventos de la revolución. En "Soldadera", el cineasta soviético pretendía plasmar al México revolucionario, desde la óptica de las mujeres que participaron en la lucha. Para el director de El acorazado Potemkin, la soldadera representaba a la madre de la moderna nación mexicana, la que con sus propias manos había labrado los surcos por los que transitaría el México del siglo veinte.

Aunque Eisenstein alcanzó a filmar una gran cantidad de material antes de agotar los recursos financieros con los que contaba, "Soldadera" fue el único episodio del cual no filmó casi nada. No sería sino hasta una década más tarde cuando las soldaderas protagonizarían algunos de los filmes con tema revolucionario.

El personaje de la soldadera no ha estado exento de estereotipos. En su afán por exaltar el valor extraordinario de estas mujeres, los cineastas mexicanos terminaron, muchas veces, por inventarlas. María Félix caracterizó a la soldadera como una mujer hombruna, capaz de dirigir ejércitos con sólo arquear una ceja, aunque dócil ante el dominio de su hombre. La cineasta Matilde Landeta intentó, aunque con poca fortuna, mostrar una visión más compleja de estos personajes en La negra Angustias (1949). En otras ocasiones, la soldadera fue presentada como una variante de la mujer abnegada, siempre detrás de su hombre y dispuesta al sacrificio sin esperar nada a cambio.

A partir de su experiencia como argumentista y productor ejecutivo de La Cucaracha (1958) de Ismael Rodríguez -película en la que la soldadera era la figura protagónica- José Bolaños decidió retomar a este personaje en el filme que marcaría su debut como director. Aunque en más de una ocasión negó que su película estuviese basada en el episodio no filmado de la cinta de Eisenstein, las conexiones entre La soldadera y el proyecto del director soviético son evidentes y en nada se parecen a lo escrito por Bolaños para La Cucaracha.

En palabras de su director, La soldadera no es una epopeya, sino una cinta intimista:

La guerra desintegra todas las relaciones, los lazos familiares, la casa... todo. En el último de los casos quien representa la unidad familiar, es la mujer. A ellas no les importan las guerras, para ellas eso es simplemente el caos [...]
Bolaños, J. en García Riera, E. (1994). Historia documental del cine mexicano 13: 1966-1967. Guadalajara, México: Universidad de Guadalajara, p. 19.

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