Subida al cielo (1951)

México Blanco y Negro

Una producción de:

Producciones Isla

Género:

Comedia erótica

Duración:

85 min.

Sonido:

Monoaural

Dirección:

Luis Buñuel

Asistente de Dirección:

Jorge López Portillo

Producción:

Manuel Altolaguirre y María Luisa Gómez Mena; jefe de producción: Fidel Pizarro

Guión:

Manuel Altolaguirre; adaptación: Manuel Altolaguirre, Juan de la Cabada y Luis Buñuel; diálogos: Juan de la Cabada y Lilia Solano Galeana

Fotografía:

Alex Phillips; operadores de cámara: Leobardo Sánchez y Armando Carrillo

Escenografía:

José Rodríguez Granada; maquetas para efectos especiales: Edward Fitzgerald

Vestuario:

Georgette Somohano

Maquillaje:

Felisa Ladrón de Guevara

Edición:

Rafael Portillo y Luis Buñuel (sin crédito)

Sonido:

Eduardo Arjona y Jesús González Gancy

Música:

Gustavo Pittaluga; canción: "La sanmarqueña"


Reparto:

Lilia Prado

....

Raquel

Carmen González

....

Albina

Esteban Márquez

....

Oliverio Grajales

Luis Aceves Castañeda

....

Silvestre

Manuel Dondé

....

Eladio González, candidato a diputado

Roberto Cobo

....

Juan

Roberto Meyer

....

don Nemesio Álvarez y Villalbazo

Paz Villegas

....

doña Ester

Beatriz Ramos

....

Elisa, la parturienta

Paula Rendón

....

doña Sixta, madre de Silvestre

Víctor Pérez

....

Felipe

Gilberto González

....

Sánchez Coello

Pedro Elviro

....

cojo

Francisco Reiguera

....

Miguel Suárez, vendedor de gallinas

Leonor Gómez

....

doña Linda

Manuel Noriega

....

licenciado Figueroa y Lezama

Chel López

....

Chema, compadre de Silvestre

Jorge Martínez de Hoyos

....

guía de turistas

Salvador Quiroz

....

Lucilo Peña, padre de Albina

Cecilia Leger

....

doña Clara, madre de Albina

José Muñoz

....

don Esteban, comisario

Diana Ochoa

....

esposa de Manuel

Pedro Ibarra

....

Manuel

Silvia Castro

....

niña que muere

Victoria Sastre

José Jorge Pérez

Polo Ramos

Salvador Terroba

Trío Tamaulipeco


Sinopsis:
En un poblado costeño, el joven Oliverio debe interrumpir su viaje de bodas porque su madre, doña Ester, está moribunda. La madre pide a Oliverio que vaya a Petatlán a buscar al licenciado Figueroa, para que redacte su testamento. Oliverio emprende el viaje en un destartalado autobús, conducido por el chofer Silvestre. En el trayecto, el joven tendrá que sortear toda suerte de imprevistos y el asedio de Raquel, una sensual y coqueta mujer empeñada en hacer el amor con Oliverio.

Comentario:
Desparpajada, fresca y sumamente divertida, Subida al cielo es una de las películas más libres y vitales de la filmografía de Luis Buñuel. Estas cualidades se desprenden, paradójicamente, de una cadena de accidentes que hicieron del rodaje de esta cinta uno de los proyectos más descontrolados de la carrera de Buñuel.

Manuel Altolaguirre, poeta español exiliado en México y amigo de Buñuel desde sus años en la Residencia de Estudiantes de Madrid, había viajado por la costa de Guerrero junto con su esposa María Luisa, una excéntrica dama de la alta sociedad cubana. El viaje había estado lleno de incidentes pintorescos y surrealistas "que harían una excelente comedia." Altolaguirre estaba dispuesto a producir la película -con dinero de su esposa- si Buñuel la dirigía.

Animado por el entusiasmo de su amigo, aunque reticente por la personalidad de María Luisa, Buñuel aceptó el proyecto sin imaginarse lo que vendría después. Como Altolaguirre únicamente aportó la idea original, Buñuel trabajó el guión a sus anchas, con la colaboración del escritor Juan de la Cabada y de Lilia Solano, "una chica guerrerense inteligente y simpática, que dio sabor popular a los diálogos."

Otra Lilia inteligente y simpática, oriunda de Michoacán, se incorporaría al reparto de Subida al cielo sin imaginarse que llegaría a convertirse, junto con Silvia Pinal, en la actriz que Buñuel dirigiría más veces en su carrera. "Él no me conocía, le enseñaron una foto mía, muy chistosa, con trenzas [...] y sin pensarlo mucho exclamó: «Quiero a ésta [Lilia Prado] para Subida al cielo." Buñuel se encargaría de eternizar a Lilia Prado en el imaginario colectivo de los mexicanos, gracias a dos imágenes muy semejantes que la muestran subiendo a un transporte público -un autobús y un tranvía- enseñando descaradamente los muslos y exudando una carga sensual que, a medio siglo de distancia, sigue traspasando las pantallas que exhiben Subida al cielo y La ilusión viaja en tranvía (1953).

Filmando por primera vez en locaciones fuera del Distrito Federal, Buñuel tuvo que enfrentarse a un súbito recorte presupuestal y a una serie de absurdas limitaciones que lo obligaron a no filmar el final que tenía previsto y a recortar un buen número de escenas, entre ellas la del entierro de la niña. "Teníamos una locación de tres días con sus noches en un cementerio y en el último instante se me anunció que, por razones sindicales, el rodaje se reducía a dos horas."

Una maqueta bastante lamentable construida al vapor, un actor -Esteban Márquez- que lo engañó afirmando que tenía experiencia, un productor excéntrico que se quedó sin el dinero de su mujer y una gran dosis de improvisación contribuyeron a que el rodaje de Subida al cielo fuese uno de los más ricos en anécdotas de toda la carrera de Buñuel. Al final, el azar intervino favorablemente: Subida al cielo obtuvo un premio especial de la crítica internacional del Festival de Cannes de 1952 y se convirtió en una de las cintas favoritas de los admiradores del cine de Luis Buñuel.

Página principal

Los que hicieron
nuestro cine

Astros y luminarias
del cine mexicano

Literatura sobre
cine mexicano