Todo el poder (1999)

México Color (Eastmancolor)

Una producción de:

Altavista Films

Género:

Comedia urbana

Duración:

102 min.

Sonido:

Dolby Digital

Dirección:

Fernando Sariñana

Producción:

Fernando Sariñana y Francisco González Compeán; producción ejecutiva: Avelino Rodríguez

Guión:

Fernando Sariñana, Enrique Rentería y Carolina Rivera; argumento: Fernando Sariñana y Enrique Rentería, sobre una idea de Fernando Sariñana

Fotografía:

Eduardo Martínez Solares

Diseño de Producción:

Marco Niro

Vestuario:

Adela Cortázar

Edición:

Alexandro Rodríguez

Sonido:

Pedro Mejía; diseño sonoro: Ruy García

Música:

Enrique Quezadas; supervisión musical: Lynn Fainchtein; canciones: Johnny Laboriel y Alejandro Rosso ("La tómbola"); Plastilina Mosh ("Purrum, pum, pum"); Manu Chao ("Clandestino" y "Lágrimas de oro"); Titán ("1, 2, 3, 4" y "P. F. C."); Molotov ("La tira"); Azul Violeta ("Volver jamás"); El Gran Silencio ("Dormir soñando"); liquits ("Chikero Bombay"); Ozomatli ("Chota") y Julio Revueltas ("La iguana")

Títulos:

Trino

Selección de Reparto:

Claudia Becker


Reparto:

Demián Bichir

....

Gabriel

Cecilia Suárez

....

Sofía Aguirre "La Flaca"

Luis Felipe Tovar

....

comandante Eleuterio "Elvis" Quijano

Ximena Sariñana

....

Valentina

Rodrigo Murray

....

Martín

Juan Carlos Rodríguez

....

Octavio

Diego Luna

....

Esteban

Carmen Salinas

....

doña Cleofas

Juan Carlos Colombo

....

licenciado Luna

Verónica Langer

....

Frida

Claudia Lobo

Mario Zaragoza


Sinopsis:
Luego de ser asaltado en inumerables ocasiones, el documentalista Gabriel decide llegar hasta el fondo de las cosas investigando a un policía sospechoso que trabaja bajo las órdenes del comandante "Elvis" Quijano. Ayudado por Sofía, una versátil aspirante a actriz sin trabajo, Gabriel desenreda una complicada red de corrupción que va más allá de lo que él imaginó en un principio.

 

Comentario:
A principios de 2000, el estreno de Todo el poder se convirtió en el primero de una cadena de éxitos para Altavista Films, filial productora de la joven compañía Estudio México Films. Esta empresa, creada en abril de 1999, se abocó a la tarea de producir películas que busquen combinar calidad con éxito comercial, apostando a que el público mexicano puede llegar a aficionarse de nuevo al cine producido en su país.

La aventura, aparentemente arriesgada, ha rendido excelentes frutos. En menos de dos años, las producciones de Altavista Films, como Todo el poder y Amores perros (2000), se han convertido en favoritas del público mexicano y han cosechado una buena cantidad de premios y reconocimientos, tanto en México como en otros países.

Un elemento clave del éxito de estas cintas radica en una inteligente selección de historias, dirigidas a un sector muy poderoso de la audiencia cinematográfica: los jóvenes. Como en el resto del mundo, las personas que asisten con mayor frecuencia a las salas cinematográficas de nuestro país son, en su mayoría, jóvenes urbanos de clase media, cuyos gustos han sido moldeados a partir de toda una vida de exposición a los programas televisivos y las producciones de Hollywood.

¿Cómo conquistar a un público más familiarizado con el cine de Steven Spielberg que con el de Arturo Ripstein? Todo el poder parece haber encontrado una fórmula interesante: contando historias con las que el público pueda sentirse identificado. No es que esto sea algo nuevo, pero el cine mexicano parecía haberse olvidado de que los triunfos en festivales internacionales no se traducen, necesariamente, en ingresos de taquilla que permitan la sobrevivencia de una industria fílmica muy venida a menos.

Sin grandes pretensiones, Todo el poder es una cinta entretenida, que logra sacar partido de un excelente cuadro de actores y que se inscribe en un género que bien pudiera denominarse "comedia costumbrista capitalina contemporánea" iniciado por Sólo con tu pareja (1991) de Alfonso Cuarón y cuyos mayores éxitos han sido, hasta el momento, Cilantro y perejil (1996) de Rafael Montero y Sexo, pudor y lágrimas (1998) de Antonio Serrano.

Aunque alejado de la fuerza dramática que logró en Hasta morir (1994), su primer largometraje como director, Fernando Sariñana demuestra en Todo el poder que es capaz de incursionar exitosamente en distintos géneros y que se ha convertido en un gran director de actores. Si su primera película es inolvidable gracias a las estupendas caracterizaciones de Demián Bichir y Juan Manuel Bernal, Todo el poder cuenta con el carisma y el excelente ritmo cómico de Cecilia Suárez y Luis Felipe Tovar, quienes literalmente se "roban" la película en cada escena que interpretan.

Finalmente, aunque no menos importante, el agresivo esfuerzo promocional desplegado por Altavista Films para capturar la atención del público hacia Todo el poder se ha convertido en el modelo a seguir por otras compañías que producen y distribuyen cine hecho en México. En este sentido, Todo el poder es una de las cintas que inauguran la "era de la mercadotecnia" en el cine mexicano.

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