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Películas:
El cine mexicano de los noventa

Directores:
Cineastas contemporáneos

Cine-fotógrafos:
Emmanuel Lubezki

Estrellas:
La nueva constelación

Libros:
La eficacia del cine mexicano (1996)
Mexican cinema (1995)
Nuevo cine mexicano (1997)
SOMOS: El cine mexicano de los 90 (1997)

A principios de agosto de 1992, la prensa capitalina de espectáculos anunció que Como agua Para chocolate (1992) de Alfonso Arau, había impuesto récord de permanencia en el cine "Latino" de la ciudad de México, una sala dedicada generalmente a exhibir películas norteamericanas. Al mismo tiempo, la prensa regiomontana anunció que este mismo filme era el más taquillero de aquel año en Monterrey.

Para el público mexicano de los noventa, títulos como La tarea (1990) de Jaime Humberto Hermosillo, Danzón (1991) de María Novaro, La mujer de Benjamín (1991) de Carlos Carrera, Sólo con tu pareja (1991) de Alfonso Cuarón, Cronos (1992) de Guillermo del Toro, o Miroslava (1993) de Alejandro Pelayo, poseyeron un significado de alta calidad, muy distinto al que se le atribuía al cine mexicano pocos años antes. Las nuevas películas mexicanas hicieron que el cine volviera a formar parte activa de la cultura de nuestro país.

En general, el cine mexicano experimentó un feliz reencuentro con su público. La asistencia a las salas de cine para ver películas mexicanas aumentó considerablemente entre 1990 y 1992. La renta de estas mismas películas en video sobrepasó las expectativas de los distribuidores.

En muchos casos fue el video -tan criticado por muchos- el que sirvió como embajador del nuevo cine mexicano. Como la exhibición de estas películas aún sufría la carencia de salas adecuadas, la videocasetera participó activamente en el proceso de recuperación de mercado.

No se puede predecir cuánto tiempo durará este reencuentro, que ha tenido altas y bajas a lo largo de la última década. Lo que sí se puede afirmar es que los momentos de recuperación que ha experimentado nuestra cinematografía siempre están relacionados con fenómenos similares en los ámbitos político, económico, social y cultural.

El cine, como medio de expresión artística, refleja el estado de la sociedad que lo produce. Un cine mexicano en ascenso debería ser un buen síntoma del estado general de nuestra nación.

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