Películas:
Joyas del cine silente

Directores:
Realizadores del cine silente

Estrellas:
Estrellas del cine silente

Libros:
A cien años del cine en México (1996)
Albores del cine mexicano (1996)
Cine y sociedad en México (1983)
Crónica del cine mudo mexicano (1989)
Dolores del Río (1997)
Historia del cine mexicano (1986)
Lupe Vélez: A medio siglo de ausencia (1996)
Lupe Vélez: La mexicana que escupía fuego (1986)

La década de 1920 a 1929 fue testigo de la transformación del mundo. La Primera Guerra Mundial había alterado radicalmente los valores de gran parte de la sociedad, y la gente trataba de olvidar el horror vivido hasta 1919. En los "alegres veintes" nacieron la radio, el jazz y las faldas cortas, así como el fascismo, el nazismo y la depresión económica norteamericana.

En 1927 el cine habló por primera vez. El cantante de jazz (The Jazz Singer, 1927) de Alan Crossland, se convirtió en la punta de lanza de una novedad cinematográfica: el sonido. A partir de ese momento, el cine apostó todo a las palabras y a la música, inaugurando una nueva era en su historia.

Después de 1920, el cine mexicano mantuvo una carrera dispareja en contra de la creciente popularidad del cine hollywoodense. Los nombres de Rodolfo Valentino, Tom Mix y Gloria Swanson competían, con gran ventaja, contra los de Carlos Villatoro, Ligia Dy Golconda y Elena Sánchez Valenzuela, por el gusto del público mexicano.

En general, muy poco se puede rescatar del cine mudo mexicano de los veintes. Quizás lo más importante de esa década para nuestro cine fue la preparación que obtuvieron distintos actores, directores y técnicos mexicanos en el cine de Hollywood.

Entre los directores, Fernando de Fuentes, Emilio Fernández, Roberto y Joselito Rodríguez, recibieron su educación cinematográfica en Hollywood. De esta manera, el cine mexicano se preparaba para lo que sería la época de oro.

Regresar

 Página principal

 De Porfirio Díaz
a Vámonos
con Pancho Villa

Avanzar